martes, 24 de julio de 2012

Brave / Valiente (2012)

Valiente.


Una de las tantas películas animadas que coinciden causalmente con las vacaciones de invierno - que muchos dan por llamar "receso escolar". Por supuesto, también coincidió con mi "receso", y aunque tengo veintidós años, allí estaba yo muy feliz, ingresando a una sala donde había niños y no tan niños.


La historia trata sobre la princesa escocesa Mérida, quien gusta del arco y la flecha, cabalgar sobre la grupa de su caballo Angus, comer todo lo que pueda, y salir del castillo a sentir el viento en la cara. Aunque su espíritu poco apegado a las convenciones es sumamente evidente, su madre, la Reina, insiste en hacer de ella una dama de excelentes modales y una aceptable futura esposa. De hecho, éste es el año en que se celebran los juegos, donde tres (enclenques) pretendientes a la mano de Mérida, competirán para ganar el derecho a contraer nupcias con ella.


Los pretendientes pertenecen a otros tres clanes escoceses, y obviamente la unión con el clan del que el padre de Mérida es cabeza, permitirá un equilibrio en las Highlands, como constantemente la Reina recuerda a su hija. Pero Mérida no se siente preparada, y no quiere, casarse.


Es por eso que, un día, Mérida encuentra la magia que le permita cambiar a su madre para que así su destino también lo haga.




La película me ha encantado. Más allá del trabajo de efectos de animación (materia sobre la cual, dada mi ignorancia, me pierdo bastantes detalles y sólo me estanco en admirar el realismo y el movimiento de los rizos de Mérida) admito que la moraleja es muy positiva, profunda, y seguramente más dirigida a los adolescentes que comienzan a entender de relaciones padres-hijos, que a un niño de cinco años. Dudo que un niño pequeño pueda comprenderla en su totalidad: padres que aman a sus hijos y que bajo esa bandera, cometen el error de presionarlos a hacer lo que consideran es lo mejor sin fijarse en si eso quieren sus retoños; hijos que se sienten incomprendidos por sus padres, y que sufren por su falta de apoyo. Una cuestión de la vida que incluye errores y obstinación por ambas partes.


La cuestión de la magia en la segunda mitad de la película, me ha sorprendido bastante; las películas de princesas suelen seguir patrones bastantes diferentes, y creía que éste film sería igual predecible - cuánto me equivoqué, gracias al cielo. Me enorgullece cómo va cambiando la sociedad, y que de películas postguerras tristonas como Bambi, a producciones de la bella que encuentra la felicidad al lado del príncipe azul, se pase a filmes donde la protagonista descubre que comprender al otro es importantísimo.


La califico con un 8 y la recomiendo enteramente, sobre todo a madres e hijas.