miércoles, 15 de febrero de 2012

Algunas delicias que implica adherir al oficialismo en el año 2011


Estoy harta de que cada vez que digo que soy kirchnerista, me lancen frases que me dan a entender que mi posición política decepciona. Que me digan que "es un gobierno súper corrupto" y empiecen a cuestionar mis creencias, una por una, justo cuando en una reunión social, de lo que menos tengo ganas es de pasar un examen.

También me genera bastante indignación notar que algunas personas que dicen odiar a la presidente no tienen motivos concretos para odiarla, sino que se dejan llevar por frases leídas superficialmente o por premisas sin peso, del estilo "¿viste cómo se viste?" o "porque no me gusta cómo habla". "¿No viste los hoteles que tiene en el sur?".

Todavía estoy buscándole la lógica al haber votado a Mauricio Macri sólo para "hacerle la contra" al candidato oficialista. Okey, hacele un bien a tu ciudad, y votá con conciencia, al candidato que realmente preferís. Si votás para hacerle la contra a alguien, únicamente estás votando con ese objetivo, lo cual, a nivel ciudadano, me parece que implica perder la posibilidad de votar en serio.

Debería hacerme una tarjetita. Va a decir:

Estimados amigos míos: no soy dueña de la verdad absoluta. Estoy a favor de algunas medidas del gobierno, como el desendeudamiento de organismos internacionales, las estrategias comerciales con el mercosur, la intervención estatal en la economía, las nacionalizaciones, el proteccionismo económico, las políticas de derechos humanos, la reanudación de charlas para recuperar las Islas Malvinas, la asignación universal por hijo, y por supuesto, con las infinitas ayudas que se le otorgaron a jubilados. No estoy de acuerdo con que algunos funcionarios se roben dinero que no les corresponde, que los punteros sean al estilo de los caudillos del siglo XIX, y que la presidente se vista con oro o haya mandado a construir un mausoleo gigante para su difunto esposo.
Sí, para mi también la inflación debería bajar al menos hasta un nivel más normal, y sí, la inseguridad es real, pero tampoco vivimos en el apocalipsis como para que se quejen tanto. Y sé que hay corrupción, así como en todos los gobiernos que hubo.
Por favor, no me digas que por ser kichnerista me gustan "la coca y el chori" o que "los planes son para mantener vagos hijos de puta que viven del Estado". Algunos vagos debe estar manteniendo, pero también debe estar ayudando a que otros niños asistan a la escuela en serio, o a que no se muera de hambre su familia porque su madre es madre soltera. Inyectar dinero a un país reactiva el consumo, lo cual a la larga mejora la economía del país entero, e indirectamente beneficia a aquellos que no recibimos ningún dinero de él: puede que ese niño que está siendo educado, el día de mañana sea un profesional o un trabajador, y no un ladrón más que vendrá a quitarme mis cosas cuando esté paseando por ahí. Por supuesto que si se sumara alguna otra política, y más educación, sería más eficiente la idea.
Voy a leer La Nación y Tiempo Argentino, y considerar que la verdad es un promedio. Ni una ni la otra. No me gusta todo de mi gobierno pero considero que estamos bien y que en materia de economía y de inclusión social, estamos haciendo las cosas bien. Y me gustaría que mi país siguiera mejorando."

Toooodo eso va a decir la tarjeta. La voy a presentar con la boca cerrada, como cuando en las películas dicen "FBI" y sacan una billetera que se abre. Así me dejan en paz y no cuestionan mis premisas, ya que yo no cuestiono las ajenas.

Con todo el dolor del mundo leo u oigo "no somos un país en serio", o "Europa o EEUU son mejores". Bueno, no voy a repetir eso, sea o no verdad. Amo a mi país, y espero estar construyendo uno mejor. Por eso no lo voy a comparar y denigrar, y lo voy a amar como mío que es, tal cual es.

Gracias a quienes leyeron. Fue un simple desahogo. Desactivo la opción de comentarios a razón de las dos primeras palabras de éste post.

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