viernes, 14 de octubre de 2011

¿Por qué los humanos somos negativos?


Lo vemos en todos lados. En las advertencias de amiga a amiga. Lo vemos en la televisión y lo leemos en los diarios o internet, y se nos impregna. Lo vemos en las charlas ocasionales entre vecinos en la vereda.
¿A qué me refiero? Al miedo, señores. Sumamente paralizante, ¿quién no ha pecado alguna vez de dejarse picar por él? Ya sea que nos hayan atemorizado terceros, hayamos vivido una situación traumática, nos hayan lastimado en una relación, lo cierto es que no nos conformamos con lo sucedido, y, muchas veces inconscientemente, decidimos cargas nuestras espaldas con la mochila del pasado.
¿Y por qué contaminamos nuestras viviencias presentes con lo que ya no está, o con lo que suponemos? ¿Con qué objeto le infundimos miedo a un ser querido antes de que viaje, inicie una carrera o un trabajo? ¿Bajo qué bandera arremetemos contra una amiga estimada y le hacemos creer que el estar en pareja es difícil, le hablamos de la "rutina" y de ideas tan negras que parece que estar junto a alguien fuera la instancia previa al apocalipsis?
Cierto es que nada es seguro en la vida, pero eso vale tanto para quien es rico como para quien empieza a trabajar; para quien está casado hace cuarenta años como para quien tiene su primera cita.
¿Y dónde quedó una herramienta tan importante, como lo es la confianza?
Desde el punto de vista lógico, es sumamente inexacto atribuírle a una totalidad determinada cualidad, sólo por que se haya registrado un hecho en unos pocos casos.
Ejemplo:
Premisa 1 - en la materia "L" obtuve un 2.
Premisa 2- en la materia "Z" obtuve un 2.
Conclusión: en todas las materias obtendré un 2.
El individuo, en éste caso, no especifica el número de materias que está estudiando, y sin contar en la posibilidad de obtener mayores calificaciones, su razonamiento invalida esa probabilidad.
Ahora, desde el punto de vista psicológico, existen muchos mecanismos tales como lo que podría llamarse "el error del adivino", que consiste en predecir negativamente una situación, o suponer ciertas premisas basándose en el pesimismo. Tal mecanismo, y muchos otros más, pueden llegar a hacerse bastante automáticos, y en el más extremo de los casos, deprimirnos.
Entonces, si tanto desde un punto de vista clínico es perjudicial, como desde la lógica es tan sólo una probabilidad - inductivismo - ¿por qué nos empeñamos en temer y atemorizar a otros? ¿por qué no optamos por confiar? En nosotros, en el otro, en la vida, en algo. Las cosas no siempre pueden ser como uno desea, y sí, hay sorpresas desafortunadas, y sí, sufrimos a veces. Pero es ocasional, lo superamos y salimos adelante.
Todo tiene solución y todo puede superarse, de manera que es totalmente prescindible el ir por ahí mirando el mundo con lentes negros.
Más confianza, ¿sí? Gracias.





S.A.C.