martes, 12 de julio de 2011

La biografía de Cocó Chanel

Se trata de otro regalo con motivo de mi cumpleaños número 21, ésta vez, de las manos de mi amiga Lucía. Aunque se trató de la primera biografía que leí en toda mi vida, me atrapó el personaje desde que abrí el paquete; no sé por qué, quería leer sobre ella.

Tenía otra idea de Cocó Chanel. Creo que quienes nunca leyeron sobre su vida, la admiran por la libertad que brindó a la mujer en una época en que nadie pensaba en la importancia de hacernos a nosotras una vestimenta cómoda. Que no pueden evitar pensar en ella como una feminista incansable, luchadora, libertadora, comprometida, humanitaria. Pero la verdad es que NO.

La verdadera Cocó Chanel, la de la historia, no era feminista ni mucho menos. Sufrió muchas penurias en su vida, comenzando por el abandono de su padre, el fallecimiento de su madre, y la pobreza en un colegio de monjas. Gabrielle Chanel sentó las bases de su personalidad durante esos años; gustaba de la riqueza y siempre ocultó, incluso con mentiras, su pasado de pobreza y abandono. Acostumbrada a la rigurosidad de los atuendos escolares de las monjas, adquirió el excepcional gusto por las vestiduras cómodas, masculinizadas, sencillas, lisas, y de calce perfecto, que en definitiva masivizó cuando fue famosa en sus años de madurez, y le imprimieron a Chanel Modas su sello personal. Desde siempre gozó de un complejo de superioridad que a mi entender, le hizo daño más de una vez, y la favoreció en muchas otras ocasiones.

Digo, por supuesto, en contraposición, que admiro su seguridad en ella misma, su fortaleza, su invulnerabilidad ante la opinión ajena, su imposta. Desde luego son atributos que llevan a una persona al éxito.

Pero no puedo pasar por alto el que haya sido pareja de hombres siempre adineradísimos (si bien con uno de ellos vivió el auténtico amor durante nueve años), que incluso uno de sus amantes fuera un oficial nazi, que nunca se haya preocupado genuinamente por ayudar a las masas, sino que se limitaba a imponer su estilo, y siempre a las mujeres ricas. Una sola vez tuvo un acto desinteresado, que fue el intentar poner fin a la segunda guerra mundial, pero lamentablemente, falló.

En definitiva, una mujer admirable por su fuerza y autoestima, que seguramente era buena en el fondo, pero no es el personaje caritativo y luchador que creía.

Mujercitas / Little Women (1949)

Al fin, ¡he vuelto! Tras un cuatrimestre eligiendo dedicarme con ganas a mis estudios, dado que al hacer menos materias, el tiempo me lo permite... Algunos disgustos, muchos lindos gustos, ¡y heme aquí, con un gran clásico!

Me fue regalado para mi pasado cumpleaños por mi amiga Solange, y debo decir, que cuando sentí mucho placer por mi obsequio, no sabía hasta qué punto tenía en mis manos una muy buena adaptación de la novela de Louisa May Alcott.

Las hermanas March son cuatro jóvenes que antaño pertenecieron a la clase adinerada del norte de los Estados Unidos, pero cuya familia está ahora empobrecida y necesitada de economizar. No obstante, eso no las detiene para ayudar a aquellos que lo necesitan más, y mucho menos para divertirse. Está ambientada en la década del 60, es decir, que comienza con la Guerra de Secesión Estadounidense.

La mayor de todas, Meg, es un poco vanidosa, y sueña con casarse con el inexistente príncipe azul y tener éxito social. La que le sigue en edad es Jo, quien desea convertirse en escritora y lamenta muy a menudo no haber nacido hombre, para gozar de todas las libertades de que en esa época gozaba el sexo masculino. Luego viene Amy, interpretada por una muy muy joven Elizabeth Taylor teñida de rubia, una niña malcriada y egoísta, pero de buen corazón a pesar de todo, y finalmente la pequeña Elizabeth, un alma pura y desinteresada.

La película muestra el crecimiento yde estas cuatro muchachas; cómo cada una va alcanzando la madurez y las elecciones que toman en la vida. Primero que todo, voy a soltar lo negativo: la película es terriblemente holliwodense y la ambientación me ha resultado bastante mala. Fíjense sino en los fondos escénicos totalmente falsos, que parecen de las latitas naif que se venden para poner azúcar o café; y sobre todo, la lluvia que cae sobre los protagonistas pero que no hace que los árboles de atrás se muevan, es im-pa-ga-ble. xD

Pero bien; más allá de esa obvia tontería, las actuaciones son muy buenas; Beth me ha convencido muchísimo (y emocionado) con su candor, Amy me ha resultado un poco forzada, y el profesor Baher aparece menos que la criada de las niñas. La actriz que interpreta a Jo me pareció estupenda para el papel; casi diría que le queda como un guante personalizado para ella, porque es muy creíble en verdad. Pareciera que le dedicaron mucho presupuesto a éste aspecto del filme, pero decidieron desarrollar el final muy precipitadamente.

No obstante, más allá de ciertas reservas, he disfrutado muchísimo las ¡dos horas! que dura éste largometraje, y sin duda el público lo disfrutó desde el año 1949.

Un 7!!