sábado, 16 de abril de 2011

SOBRE LA FE EN UNO MISMO

Escribo éste artículo para humildemente contarles acerca de algo, a mi parecer, imprescindible, que es lo que detalla el título. No está escrita en un tono de aflicción sino que por el contrario, es escrita con felicidad y con la esperanza de que ayude a quien necesitara leerla. Salud, lector!

Pienso que ningún individuo está exento de que le sucedan acontecimientos negativos porque son parte de la vida. Pero la vida, dios, el universo, cualquiera sea su credo o nombre que le pongan, y el tiempo, no nos presentan las situaciones en vano.

No es que algunos tienen un destino de sufrimiento y otros nacieron para ser felices. El destino no existe, y la suerte se la fabrica uno, abriéndose a las oportunidades. Nadie transita un sendero predeterminado, sino que cada uno encuentra sus propias piedras, montañas, hierbajos a arrancar, así como sus propias y hermosas flores, vistas panorámicas y fértiles valles.

Así que descarten de lleno el pesimismo. Los metafísicos creen en que creamos nuestra realidad a través de nuestros pensamientos, y que nuestros pensamientos emiten vibraciones y las vibraciones similares se atraen entre sí. O sea que si vibrás alto atraés positividad, y si vibrás bajo, negatividad.

No sé si esa es la verdad, pero sí es seguro que el pesimismo genera tristes consecuencias en nosotros: nos hacen sentirnos y que nos vean mal, más o menos disimulado según el caso. Y si estás atravesando una situación displacentera, ¿para qué torturarse siendo pesimistas respecto de ella? No hay mal que dure cien años, y con el pesimismo se consiguen tan sólo tres resultados: (oh sorpresa, ninguno bueno)

a) Sufrir en vano hasta que el acontecimiento favorable que esperás llega.

b) Impedirte ver o aprovechar dicho acontecimiento favorable cuando llega.

c) Nunca generarte acontecimiento favorable alguno.

No niego la existencia del dolor, pero tengamos cuidado de no caer en el error de estar optando por el sufrimiento (por miedo, costumbre, culpa u otras diversas razones) y por el facilismo de la auto-compasión.

Sabé que sos vos y el mundo, pero tu mundo ES a través tuyo. Por tanto, nada ni nadie tiene poder sobre vos. Recibís lo que das, y si pensás bien, actuás y estás bien.

En fin, no te crees un destino infeliz. Dado que sos artífice de él, diseñate uno bueno. Si tuvieras todas las herramientas necesarias, ¿fabricarías tu casa erróneamente porque suponés estás destinado a vivir infelizmente, o la harías con amor y a tu gusto? La respuesta sensata se ve fácil, ¿no es cierto? Cuestión de sentido común.

Si alguien muy querido falleció, tene la seguridad de que cada día va a dolerte menos su ausencia pues sos capaz de vivir sin esa persona. Estás preparad@ para ello, podés.

Si alguien lastimó tu corazón no te encierres en el miedo a un futuro infeliz sin amor. Tenete fe en que si buscás el amor que creés merecer, lo vas a encontrar.

Si estás enfermo o enferma, tené fe en tu recuperación. Muchísima gente se ha curado de enfermedades muy serias. Ni siquiera dejes que volteen los diagnósticos. He conocido muchos casos de profesionales que han dictaminado un resultado negativo X y eso nunca ocurrió.

Si no te amás, ni te gusta tu vida, tomate tu tiempo para practicar el quererte tal cual sos, con tus defectos y virtudes, y elegí hacer cosas que sean de tu agrado y elevar tu autoestima y confianza.

No sos poca cosa, sos una vida, así que aprovechate. No generalices ni compares tu sendero con otros, porque cada persona, con sus actos y pensamientos, va haciendo su camino, y sólo importa que llegues adonde querías y seas feliz, no el cómo o el cuando. Sabé lo que querés y andá tras tu estrella. Una actitud de fe y confianza es una excelente herramienta que puede adquirirse.

Me despido para ir a la cama, con cariño a Ud. lector

S.A.C.

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