jueves, 7 de abril de 2011

Love takes wing (2009) / Love finds a home (2009)

Ésta historia etiquetada como western es una buena historia de época.

En el oeste de Estados Unidos, a fines del siglo XIX, es muy curioso que las mujeres sean doctoras. Que ejerzan cualquier profesión por la cual previamente hayan tenido que graduarse en una universidad, mejor dicho. No obstante, llegan a un pueblito de Missouri dos doctoras, Belinda y Annie, aunque Annie sólo se quedará un tiempo antes de seguir su camino e instalarse como doctora en Kansas.

Al principio al pueblo le cuesta adoptarlas como las únicas médicas que pueden ayudarlos. Pero hay una epidemia severa que comenzó en el orfanato del lugar y que ocasionalmente se extiende a algunos de los miembros que viven en el centro. Es así que Belinda y Annie afrontan la tarea de identificar la enfermedad, el método de contagio, y por supuesto, su cura. En el ínterín, también les compete ganarse el derecho de piso y luchar contra el egoísmo y la ignorancia de unos pocos pobladores que creen que la epidemia es un castigo de Dios para los niños del orfanato y que por tanto deben cerrarlo y dejar a los huérfanos en la calle.

Belinda no cree en Dios desde que, aún con sus conocimientos en medicina, fue incapaz de salvar a su esposo de la tuberculosis. No obstante, su experiencia en Missouri, junto con Lee, la ayudarán a creer nuevamente y a sentir de nuevo también.


En la secuela, Love finds a home, Annie regresa de visita a casa de su amiga Belinda en los últimos meses de su embarazo, pues se ha casado y tiene una suegra de lo más temeraria (una grossa la vieja, si se me permite ser vulgar, si bien por momentos es bastante entrometida). Para Belinda ésto representa un desafío, pues ahonda su propia herida de creer que es estéril.


La situación ha creado ciertas tensiones en su matrimonio, sumado a que su hija adoptiva Lillian, parece que ha encontrado un muchacho que la quiere, y su padre adoptivo se comporta bastante como un guardabosques. La suegra de Annie, la mujer temeraria de la que hablé, viene a instalarse también a casa de Belinda, y continuamente entrechocan los conocimientos de la doctora graduada, y la experiencia de treinta años de la comadrona. Ambas tendrán que aprender que la una puede valerse de la otra en situaciones que lo ameriten y que, con fe y paciencia, nuestros deseos pueden hacerse realidad y nuestras frustraciones desaparecer.

Es una linda historia, recomendable ambas, y ambas calificadas por mi con un lindo 8.

No hay comentarios: