lunes, 11 de abril de 2011

Adquisición de mi mascota

Creo que hoy estoy muy cursi y quería contar algo, un recuerdo, que me es muy grato evocar y me enternece cuando ocasionalmente lo hago.

Se trata de cómo llego el canino que mi familia tiene ahora en casa.

En diciembre del 2008 había fallecido la primera mascota de la familia, Sasha. Era muy protectora, dulce y celosa de nosotros y mi madre la consiguió porque tanto mi hermanito como yo le temíamos a los perros. Un día a la salida del colegio, ella nos esperaba con Sasha en brazos. Ocho años después, empezó a padecer ataques de epilepsia que requerían un cuidado cada vez más intensivo, más pastillas, que con el paso del tiempo, y a lo largo de dos años, la debilitaron e hicieron engordar. A los diez años murió, y yo lamentablemente no estuve con mi familia en ese momento, ni siquiera cuando la enterraron. Mientras estaba en la facultad, mi madre me había dicho que Sasha estaba bien.

Estuvimos realmente muy dolidos, era la pérdida de un miembrecito de la familia. Pero sabíamos que teníamos que conseguir otra mascota. Así que durante tres sábados fuimos a la puerta del Banco Nación en Lomas, donde Asociaciones Protectoras dejan en exposición mascotas de la calle para ser adoptadas. Mi familia quería un can que tuviera al menos alguna raicita de Ovejero Alemán, y que sea un perro mediano o grande. Durante dos sábados no encontramos nada.

Al tercer sábado, mientras mi padre estacionaba el auto, yo empecé a ir a la puerta del Banco y vi un señor acuclillado que sostenía panza para arriba a una perrita que tenía los colores y características de un ovejero. Su panza hinchada a causa de los parásitos me conmovió. Pregunté por sus padres y efectivamente sí, algo de ovejero tenía. Además llevaba dos meses de vida y tenía un tamaño importante, lo cual indicaba que sería un perro grande, como nosotros buscábamos.

Quería que fuera ella. Fui corriendo a buscar a mi padre y le dije: "¡papá, creo que encontré a alguien que te va a gustar!" Mi padre no da veredictos precipitadamente. Se acuclilló frente al señor, y realizó las preguntas pertinentes mientras acariciaba al can. Lo que yo no esperaba es que alzara la cabeza y me mirara, preguntándome: "¿y, qué decís?" "A mi me gusta", le dije. Después él dictaminó que la llevaríamos. No lo podía creer.

En el viaje la perrita viajó en mi regazo. Estaba gordita por los parásitos y por cachorra sus ojos eran azules y tristes, y se mostraba con mucha desconfianza. Al poco tiempo me empezó a lamer y a tomar confianza, y no pude evitar llorar y casi hacer llorar a mi papá, lo cual habría sido un mérito importante.

Costó acostumbrarnos a ella, sobre todo a mi madre, quien había estado muy apegada a Sasha, la anterior. Pero con el tiempo aprendimos a amarla tal como es. Hinchapelotas, destrozona, mugrienta, bruta, glotona, demasiado guardiana, pero muy cariñosa.

Así que es esa mi memoria. Viví el sacrificar una gatita por cáncer, viví el asistir en ataques de epilepsia a mi perra, viví el cuidar durante dos o tres meses mascotas y luego darlas en adopción cuando uno ya se encariña, y quizás nunca saber nada más sobre ellos.

Pero nunca, nunca, me voy a arrepentir de tener mascotas, por más agujero inllenable que te dejen cuando se van, y que son simplemente marcas en el corazón, y una nueva mascota llega para dejar más marcas hermosas. Estoy segura de que cuando se van, sienten que cumplieron su ciclo y que no quieren que sus dueños se queden con una casa vacía, impecable, silenciosa y fría. Estoy segura de que quieren que tengamos un nuevo compañero que se refriegue contra nosotros o se nos tire encima cuando llegamos a casa, a veces tristes o abatidos, que nos chupe la cara para secarnos las lágrimas, o que se queden junto a la cama cuando estamos enfermos.

Y nunca voy a adoptar un perro de raza. Siempre voy a contribuir a sacarlos de la calle, y pienso que sería muy eficiente que ustedes, los que lean esto, aunque sean poquitos, piensen en ello también.


Gracias por leer mis cursilerías! =)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso lo que describís. Es lo que ha sentido alguna vez cualquiera que ama los perros.

SoniaAle dijo...

Gracias por leerlo, sí, amo tanto a los perros y los gatos y ellos me han dado tantos momentos felices!!!!!!

Tale dijo...

Muy bonito tu relato, y muy sincero ya que yo se de todo lo que escribiste,se que Sasha estuvo con ustedes los momentos mas importantes, los momentos en donde se forman eston valores para toda la vida..... Te super quiero y estoy tan feliz de que sientas todo esto y puedas compartirlo con muchas personas.

SoniaAle dijo...

Gracias, parece triste pero no lo es