domingo, 13 de marzo de 2011

Esperando la carroza (1985)

Esperando la carroza. ¿Quién no vio "esperando la carroza"? Más que nada en la Argentina hablo.
He leído la obra teatral original, de Jacobo Langsner, y puedo decirles que ésta película es muy fiel al texto. En realidad la obra teatral está pensada para los años 60, pero es perfectamente adaptable a los ochenta, cuando recién estábamos disfrutando de los primeros años de la democracia.

Esperando la carroza es una obra que intenta dejar a la vista cómo los adultos nos olvidamos luego de nuestros abuelitos, cómo, al resultarnos un poco una carga, no deseamos hacernos cargo de ellos, y no tenemos paciencia y aptitudes para hacer de sus últimos años una vida llevadera y lo más saludable posible. También muestra que muchos de ellos llegan a sus últimos años representando seres humanos que nos traen problemas, discusiones, y quizás hasta dolores de cabeza, pero siendo así ello no quita que sean nuestros antepasados y que les debamos un poco de respeto.

La película trata de tres hermanos varones y sus respectivas esposas, y una mujer, que son hijos de "Mamá Cora" (interpretada magistralmente por Antonio Gasalla, aplausos).

El mayor de sus hijos, Jorge, está casado (por obligación) con Susana, tiene una beba, y su matrmonio se hace cargo de Mamá Cora. Es un hombre que se siente un inútil y aún así no hace nada para remediarlo, y Susana no es feliz en su matrimonio, tanto por la ineptitud de su marido como por la molestias que le depara cuidar de Mamá Cora.

El segundo de sus hijos, Sergio, está casado con Elvira (más rosas para China Zorrila, ESPECTACULAR), y tienen una hija adolescente, Matilde. La casa donde viven es la de Mamá Cora, y el matrimonio es extremadamente deshonesto y buscan desesperadamente la aceptación (y la ayuda) del hermano rico de Sergio, Antonio, mientras que dejan de lado, a pesar de vivir cerca, al matrimonio de Jorge.

El tercer hijo de Mamá Cora es Antonio (Luis Brandoni, nuevamente rosas para él), que trabaja para la mafia y por tal motivo tiene mucho dinero. Sus gustos se decantan un poco morbosamente por las chicas jóvenes (es un baboso, diríamos), y su esposa Nora es una mujer muy atractiva físicamente y pretendiente de pertenecer a la creme de la creme de la sociedad.

La cuarta y última hija de Mamá Cora es Emilia, una mujer viuda y sola que habita en una villa con su único hijo, que dicho sea de paso tiene un retraso mental y es genialmente interpretado por un Darío Grandinetti con el pelo como Maradona.

La trama y los conflictos se suceden cuando Susana, al borde del estrés y del nerviosismo, acude a sus cuñados Sergio y Antonio para repartir equitativamente las responsabilidades del cuidado de Mamá Cora, y sale a la luz que ninguno de sus hijos desea desempeñar el papel que le corresponde. Engaños amorosos entre la familia se unen con la extraña desaparición de Mamá Cora, que parece terminar en su muerte, y el velorio de la pobre anciana une de una manera muy grotesca a toda la familia.

La película es excelente, se lleva uno de mis dieces, y lo único malo que le encuentro es que no tiene nada que se equipare. El grotesco criollo, donde lo ridículo se entremezcla con lo còmico, encuentra en ésta obra de Jacobo Langsner una historia sin igual, que otras obras del cine argentino no han podido volver a evocar.

Se las recomiendo, tanto si son de Argentina como si no lo son. Aunque, les digo, si tienen familias italianas o españolas podrán comprender algunas cositas más, o hacer que sus sonrisas se aproximen más a sus orejas.

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