lunes, 28 de febrero de 2011

Las antigüedades

Tengo un problema con las antiguedades, y lo reconozco. Hoy me di cuenta de su seriedad, porque creí que era un problema solucionado, pero al pasar por ciertas tiendas en la capital, volví a tener la sintomatología, así que no. Evidentemente todavía sigue siendo un problema. =)

La capital federal me encanta desde pequeña, y mis días favoritos eran aquellos en que mi papá me llevaba a San Telmo al policlínico para mis tratamientos para la alergia. Íbamos por ¡el puente Nicolás Avellaneda, wowww! practicando matemáticas, materia que me costaba mucho de niña. Llegábamos a San Telmo, y el estacionamiento quedaba frente a una cuadra plagada de tiendas de antigüedades. A una cuadra quedaba el pasaje French, no tan antiguo quizás, pero sí con el estilo deseado para el barrio. El policlínico de nuestra antigua obra social queda en Humberto 1º, así que pasábamos por la Plaza Dorrego. El pavimento de rocas, la plaza con las palomas y las mesitas donde se tomaba coca o cerveza... Después del test de alergia tan odiado, era mi gloria pedir una torta de ricota con una latita de coca en el barcito del policlínico.

Más adelante conocí el Paseo la Plaza, en busca de esos premios que dan a los niños que escribieron o dibujaron algo en la escuela, en realidad como excusa para vendernos diversos artículos (que suelen ser bastante poco útiles). Recuerdo que era un día de lluvia y la capital era un desastre y mi papá, enfurecido, proclamó: "nunca más venimos a buscar nada acá".

Cómo me entristeció. Cómo iba a saber yo que pocos años más tarde me sabría desenvolver perfectamente sola por la capital, conocerla bastante aún viviendo lejos, saber hacer largos viajes sin inmutarme, ir a diversos espectáculos, desempeñar variadas actividades, viajar en colectivo, hacer combinaciones, usar el subte, andar en auto... en fin, ¡mi gloria! Siempre llevo mi pequeña guía T a mano, y siempre me pierdo y termino aprendiendo caminos nuevos.

Pero la cuestión eran las antigüedades. Desde que iba a San Telmo, y si alguna vez tenía la suerte de que paseáramos por sus callejuelas, me desvivía, sí, literalmente, por ser una señora grande ya con dinero para poder comprar todos esos muebles, esas lámparas, esos adornos (aunque no soy muy fanática de los adornos). Me agarra una desesperación interna por ser mayor y adinerada y poder disponer de una casa preciosa a gusto y piacere para llenarla de antigüedades.

Hoy pasé por otra tienda y me volvió a pasar lo mismo, después de tanto tiempo. Descubrí una cúpula muy agradable en la intersección entre Marcelo T de Alvear y Santa Fe creo. Me encanta la confitería Del Molino, desearía tanto verla restaurada y en uso. También vi otro edificio que no sé a quién pertenece.

Cómo me encanta todo eso. Quizás no debería, porque soy una estudiante de arquitectura. Sí, también admiro a Aalto, Murcutt, Baliero, a los arquitectos actuales. Pero me parece que, por ahora, la casa de mis sueños dista mucho de parecerse a alguna que ellos podrían haberme proyectado.

Beauty and the beast / La bella y la bestia (1991)


La bella y la bestia, versión animada de 1991.

Mi amor por las películas de animación de disney de los noventa es enorme: la Sirenita, Aladdin, Mulan, Pocahontas, el Jorobado de Notre Dame. No sé si la Espada en la Piedra es noventosa (en realidad la Sirenita es el del 89, así que tampoco contaría demasiado). Cuando yo era chiquita estaba enamorada de Erik, el muchacho de la sirenita. Ja, ja.

La bella y la bestia la destaco por parecerme una excelente película en todo sentido. Y eso que los musicales no me gustan. Leí el verdadero cuento en el cual se basaron innumerables versiones de ésta historia, escrito por Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont, y si bien los valores sobre el amor que plantea me resultan excelentísimos, ésta adaptación de disney se lleva todas mis rosas.

La idea es que Bella tiene una simplona vida en una campiña de Francia, pero siente que ese no es su lugar en el mundo. Bella quiere vivir un gran amor, le apasionan el conocimiento y los libros, es una soñadora y quiere aventuras, mientras que en su pueblo cada día se parece al siguiente, las mujeres lectoras eran cosa rara y las concertaciones matrimoniales hacían del amor una moneda corriente monótona.

El fortachón/matón del pueblo, admirado por todos los hombres, Gastón, está empecinado en "conseguir" a Bella como un trofeo, y más tarde se empecina aún más cuando ella lo rechaza. ¡Cómo, a él, a Gastón, rechazarlo! Su enorme ego lo hace decir: "Bella, ¿qué haces leyendo? ¡El libro no tiene imágenes, qué aburrido! No es bueno que la mujer lea, eso le dará ideas, le hará... ¡pensar!". Es más, Bella replica: "en verdad eres primitivo Gastón", y él, para colmo, responde: "¡oh, muchas gracias, Bella!". No, no. Simplemente genial.

Por cuestiones de pérdida del camino y no-casualidades, el padre despistado de Bella, un inventor que al fin creó un artículo con utilidad, termina preso en el castillo de una horrorosa Bestia, y Bella, cuando va a buscarlo, decide intercambiar las prisiones, y es ella quien se queda a vivir en el castillo.

La Bestia fue convertido en ese animal por una bruja que conoció su verdadero corazón y los defectos que en él habían. Está hace años convertido físicamente en lo que fue internamente, un ser humano cruel, frío, bestial, y todos los que moraban en el castillo también se convirtieron en algo. La Bestia tiene una rosa que durará hasta su cumpleaños número 21, y si logra que una mujer lo ame, y él se enamora de ella, antes de que el último pétalo caiga, todo volverá a la normalidad.

Hay cierta tensión sexual, aunque no lo crean, en el intercambio de cortesías y peleas entre Bella y Bestia. Pero qué belleza luego los lazos que los atan, y cómo ésta película muestra por parte de la Bestia el verdadero amor, el incondicional, el que está dispuesto a dejar libre a la persona amada por sobre todas las cosas, aún a costa de que sin esa persona, nuestra vida se convierta en un sinsentido.

Preciosa, muy recomendable! Cuando tenga hijos los voy a taladrar con ésta película.

sábado, 26 de febrero de 2011

Algunas cosas que me enseñaron mis parientes

Bueno, de situaciones particulares de mi familia no voy a hablar por motivos obvios. Es algo muy personal para detallarlo en internet.

Pero hoy estaba pensando, realmente hay cosas que ellos hicieron o dijeron que me marcaron en serio.

Aunque la gran mayoría de ellos no maneja la computadora, y mucho menos son bloggers... Aquí va mi sincero homenaje.

Mamá: yo, pequeña, unos 8 o 9 años, viendo un period-drama (¡ja!) sobre Tilly Trotter o algo así. La mujer firmaba con su nombre a la hora de que le paguen, y yo le pregunté a mi vieja qué tenía de especial que una persona firmara. Ella me explicó, que en la época en que explotaban a los trabajadores, se aprovechaban de que muchos de ellos no supieran leer ni escribir, y que por eso los patrones se dieron cuenta que esa Tilly Trotter no podía ser engañada. Cuando uno tiene conocimientos, nadie lo puede dominar o usar.

Papá: hombre de gran sentido común y mucha tranquilidad: Nunca tenés que dejar que el miedo o las cosas te dominen. Siempre tenés que estar tranquila. Punto.

Abuelo: en mi adolescencia, en medio de una crisis amorosa, en una reunión familiar, a pesar de que teníamos unas tres personas entre medio a la mesa, me llamó aparte, se sentó junto a mi en una silla y me dijo: "yo quería saber cómo estabas con lo de éste chico". Él me dijo, que sin importar lo que haya sucedido, sin importar las distancias, aunque se tuviera que tragar el orgullo, sin importar absolutamente nada, la persona que será la indicada para mi, logrará estar junto a mi. Punto final.

Tale: ella sabe de éstas cosas. Y me dijo, que sólo el tiempo sabe lo que hay, se sufra o no, uno no escapa del tiempo, así que, ¿para qué sufrir?

Nonna: Avanti. Siempre adelante, no importa qué. Adelante!


Gracias Flia. La verdad es que los quiero.

viernes, 25 de febrero de 2011

Little Dorrit / La pequeña Dorrit (2008)


Bueno. Al fin, la extraordinaria vagancia en que estaba sumida debe terminar, ya que mis posaderas aguantaron ocho horas de ésta mini serie (es cuestionable lo de "mini").

Quise aprovechar ésta especie de "limbo" y hacer algo que no suelo hacer, que es "dejar de lado las responsabilidades y ver la tele". Eso me suena más a Homero Simpson repantigado en su sofá con la panza salida y una duff en la mano, pero, heme aquí, egoístamente en mi cama, sin importarme nada más que terminar de ver Little Dorrit.

Estaba familiarizada con Austen y con las Brontë. No con Charles Dickens. Mi gato se llama Oliver por lo poco que sé de Oliver Twist y jamás leí esa obra, qué vergüenza.

Pensaba ver la serie de a poco, ir probando, después opiné que lo ideal sería degustar el platillo con tranquilidad para disfrutar la intriga, y después más tarde me dije ¡qué carajo! No podía dejar de verla y adelantaba las presentaciones y los créditos.

La intriga que genera es impresionante, el secreto de la trama me carcomía de ansiedad.
Cuidado con los personajes, para mi capacidad intelectual tiene demasiados y me costaba distinguir rostros y recordar nombres. Por sobre todas las cosas, cada personaje está conectado entre sí por alguna misión o por alguna cuestión. Parece que Dickens deja una especie de moraleja para las personas puras de corazón. John Chivery se lleva una rosa mía, como caballero, como hombre con todas las letras, y Amy es un ángel, un poco imposible de creer.
Y por Dios, qué tonto sonará ésto, pero estoy profunda y platónicamente enamorada de Artur Clennam (papel de Mattew MacFadyen). Quisiera que existiera y que venga a golpear en la puerta de mi casa.

Las actuaciones son excelentes, Rigaud (my preciouusssss), la madre de Arthur, William Dorrit, John Chivery, el actor de Pancks se pasa con sus ruiditos (siempre le tocan papeles parecidos). Sin contar, bueno, Claire Foy y Mattew MacFadyen.

Les digo, totalmente, con todas las letras, recomendable. No es un cine arte, no tiene una estética filmográfica para prestarle atención, simplemente déjense llevar por la época (es un period-drama) y por los personajes y la trama. Un 10!!!!!

miércoles, 23 de febrero de 2011

The Jane Austen Book Club / Conociendo a Jane Austen (2007)



La peli es el del 2007.

Se trata sobre seis personas a las cuales se les asigna una de las seis obras (cuak) de mi queridísima Jane Austen, y luego se reunen cada mes a discutir dicha obra.
Pero las historias de Austen se relacionan "casualmente" con sus propias historias personales, intervienen en ellas, les dan un giro, un sentido.

Los personajes hablan rápido de las obras, está bueno que quienes vean la película conozcan las obras de nuestra autora porque les aseguro que me he perdido algunas veces. Cada personaje elije una historia que termina metiéndose en su vida. No es casualidad.

La señora Bernadette ha estado casada seis veces y no entiendo cómo no está triste por ello, pero me encanta su felicidad. La admiro por eso. El grupo que ella decide armar ayuda totalmente al alma de éstas personas.

Me encanta Grigg también, lo cual es curioso, dado que fue metido de prepo en el grupo. Su entusiasmo juvenil, su desinterés, la energía de recorrer la ciudad en bicicleta, de que no le importe actuar como un niño. Quisiera conocer hombres como él, a quienes la distancia o los obstáculos le importan un comino o, al menos, no lo vencen tan fácilmente. También me gusta toda la escenografía que arma cuando le toca su novela, La Abadía de Northanger.

Es una historia naif y agradable para ver una tarde y sentirse medio enamoradas pero, repito, si no conocen las historias de Austen, pueden sentirse un cachitín perdidos. Total, es una gran autora.

Y concluyo rescatando algo que dijeron al hablar de Sentido y Sensibilidad: Marianne no estaba equivocada al amar con generosidad y entregarse sin temor. Simplemente, lo hizo con el hombre equivocado. Yo le aplicaría un poco la sensatez de su hermana Elinor, pero la defiendo a muerte.

Un oso rojo (2001)


Película vista a través de mi hermano, recomendada en su universidad. Es para ver un par de detalles que hacen a la estética de la película; tiene cosas que me gustan.

Otra de las cosas que me gustan del cine nacional es la captación de la humanidad de los protagonistas y la demostración de una realidad en la que cualquiera de nosotros podría estar involucrado; si la persona tiene mal acento porque es inculta, lo es; si la persona tiene poca plata, no tiene una casa linda; si la persona es burra, es burra. Punto.

La peli me atrapó, me entretuvo. Coincido con Luis Machín (o no me acuerdo si era él quien le habló al Oso en el auto): yo no comprendo al Oso. No tiene problemas de matar polis para conseguir plata, pero jamás superó la separación de su mujer y de su hijita.

El Oso se presenta como un personaje apasionadamente encariñado con su hija Alicia, y después de salir de la cárcel, años más tarde, se aproxima a ella intentando mejorar su vida. Quiere verla a toda costa, y desea que el nuevo tipo con el que está su esposa, un apostador empedernido y un borracho sin trabajo, les dé una vida digna.

El Oso entiende que a veces la mejor forma de ayudar a quienes queremos es mantenernos alejados. El Oso entiende que a la gente hay que cuidarla, y punto. Pero el oso mató por plata.

Así que eso, no entiendo al Oso, pero como personaje, lo quise muchísimo.
Como actor también lo destaco. Película recomendable!

martes, 22 de febrero de 2011

La belleza de ser uno mismo

Quería hablar sobre la importancia de aceptarse a uno mismo. Sí, yo, que me cuesta aceptar sobre todo dos cositas sobre mi fisonomía que me disgustan, y que tengo que trabajar para aceptar aspectos de mi personalidad que me acompañarán por el resto de mi vida y que no me parecen un dechado de virtudes, pero que están en mi naturaleza y debo manejarlas.

Al aceptar la belleza de ser uno mismo no hablo de decirle a nuestros seres queridos: "ésto es lo que hay, conformate", o "tómalo o déjalo, yo soy así". Esas, permítanme, son palabras que me han dirigido en más de una ocasión y que sobre todo en una, me ha herido muy profundamente (nunca recibí un pedido de disculpas por ello). Pero ya nada de eso importa.

Hablo de aceptarnos como humanos, como seres biológicos que cometen errores, que no deben autoflagelarse por sus tropiezos, porque la única tragedia es no querer levantarse... Y los errores nos permiten aprender. Intentemos ser mejores personas, superarnos a nosotros mismos (no a los otros), amar nuestras virtudes y también aprender a manejar nuestros defectos. No vivir sintiendo culpa por ellos pero, sólo cuando vemos que realmente generamos situaciones que empiezan a trocar los derechos o la felicidad de los otros... es hora de dejar atrás el "yo soy así" y cambiar un poquito.

Por supuesto, el cambio es una puerta que se abre desde adentro. Ya es difícil modificarse uno, imagínense la empresa titánica que representa querer cambiar a otra persona.

Y ya basta por favor de la perfección del cuerpo. Los medios nos imponen cuerpos perfectos, bronceados, torneados, con patas de flamenco y caras con kilos de maquillaje que parecen salidas de un campo de Auschwitz. En el caso de los hombres, tablas de lavar la ropa y miradas torvas, o de ojos claros y cabellos brillosos engominados para el costado. Cada tiempo hay una moda imperante y todos nos vestimos así. Si a mi me gusta esa moda la adopto, sino, no. Pero por favor, mirémonos al espejo y reconozcamos que somos lindos o lindas así a nuestra manera, a nuestro modo. Cada una es como es, cada uno es como es. Si tenemos lindos ojos, démosle a los ojos con el maquillaje. Si tenemos linda cabeza, hagámosnos un buen corte. Seamos cariñosos con nosotros mismos, no crueles.

¿Es que no ser "perfectos" es lo peor que puede pasarle a un ser humano? ¿Hay una especie de molde de Charlie y la fábrica de chocolate de donde tienen que salir todas las personas normales y perfectas?

La cuestión de fondo es qué es lo que quieren ser las personas, cómo se les dice que tienen que ser y cómo se sienten con su cuerpo y su persona. Prefiero que nosotros, hombres y mujeres, no nos obsesionemos por las opiniones de terceros hacia nosotros, prefiero que seamos independientes, interesantes, idealistas, bondadosos, originales, divertidos y con opiniones propias.

Todas las personas somos únicas e irrepetibles!!!! ¿No es genial?


lunes, 21 de febrero de 2011

Under the Greenwood Tree (2005)


Bueno, he visto ésta película anoche. Es otro period drama de los que me estoy armando.
Es una biblioteca visual que, por suerte, tiene posibilidad de renovación, ya que constantemente encuentro nuevos period-dramas para descargar.

La peli ha satisfecho mis deseos, que eran el ver una buena pieza y que intentara dejarme algo. Confieso que comprendo, metiéndome en la época, el hecho de que una mujer que busca un destino de alta alcurnia, se vea con la presión de contraer matrimonio con un hombre bien educado y adinerado, aún a costa de la falta de amor, de las diferencias de edad, de la falta de atracción física, etc. Así que entiendo a Fancy. Y estoy contenta de la decisión que ha tomado al final.

Ahora, por favorr... Tan sólo una mujer joven llega a un pueblito y arma semejante revuelo! Y ella es totalmente incapaz de desarmar tanto embrollo; es más, parece que complica más las situaciones y que las confusiones se le pegaran como si tuviera un imán.
Y tampoco creo en el amor a primera vista. ¿Qué puede esperar Dick, tan sólo por tener una corazonada al ver a alguien asomada a una ventana?


La trama es previsible y por momentos los enredos en que Fancy se involucra llegaron a hacérseme molestos pero... es pasable. Si quieren ver una peli a favor del amor por sobre toda las cosas, incluso los sueños de uno, veanla.

Las escenas de películas que me gustaría vivir

Son esas escenas que me quitan el aliento, o tocan en simultáneo tantas fibras en mi interior, que no puedo evitar desear vivirlas en carne propia:

1- Orgullo y Prejuicio (2005) la primera de todas, es, SIN LUGAR A DUDAS, sin pensarlo dos veces: me gustaría ser Elizabeth Bennet cuando Mr. Darcy (Mattew MacFayden) camina a su encuentro en la alborada, en la versión del 2005. Por Dios.

2- Lo que el viento se llevó (1939) el sentimiento de Rhett Butler al finalmente darle su merecido a Scarlett O´Hara. Vamos. Por más diosa que fuera Vivien Leigh, por más que finalmente se diera cuenta (¡ERA HORA!) de que amaba a su marido, ese hombre se merecía a alguien mejor. Que se fuera y la dejara fue lo más justo que pudo haber hecho consigo mismo.

3-Gladiador (2000) Máximo, finalmente habiendo vengado a su familia, siendo venerado por la plebe, en mayor alza que el mismo emperador, flotando en las arenas del coliseo y las rosas, viviendo en su imaginación los pastizales de sus tierras, reencontrándose con su esposa e hijito. La gloria.

4-Una mente brillante (2001) De nuevo mi estimadísimo Russel Crowe, diciendo "you´ll se, I AM crazy" (verás, yo estoy loco), y recibiendo el premio nóbel en 1994. La recompensa del esfuerzo.

5-Al otro lado del mundo (2006) Cuando Kitty y el Dr Fane se dan cuenta de la pasión que sienten el uno por el otro, aún a pesar de todo, y tienen ese encuentro hermoso estando medio bebiditos.

6- La bella y la bestia (1991) Bailar en ese salón, sólos con la Bestia, plagado de estrellas, en una noche azul, y poder salir al balcón a disfrutar. Tan sólo la imaginaria de disney puede hacer estructuralmente posibles esos ventanales tan altos con perfiles inexistentes y un voladizo oval de proporciones descomunales ^^

7- El conde de monte cristo (2002) Cuando finalmente Edmundo Dantés consigue su venganza. Pero cuando se da cuenta de que es un plato que se sirve mejor frío, y que mejor que haberse vengado, fue conseguir la paz en su vida.

8- Cumbres Borrascosas (1992) Catherine y Heatcliff besándose en el paraíso, sobre el roquedal de Penniston, después de muertos. Aunque no puedo evitar odiar a Catherine. Todo fue culpa de ella.

9 - Mujercitas (1994). Lluvia, paraguas. "Tengo las manos vacías", dice el profe, porque es más pobre que una rata. Jo entrelaza sus dedos con los de él y le dice "Ya no están vacías".

10- Diario de una pasión (2004). Cuando Noah y Allie son dos jovencitos inexpertos e intentan tener una relación (ejem) sobre el suelo en la casa antigua del pueblo. Finalmente no lo hacen, pero es una escena extraña... admítanlo.

11- En busca del destino (1997). Quisiera que Robbie Williams fuera mi psicólogo, ¡por favor! Y Me gustaría ser Skylar, me la imagino pensando que todo ha terminado, y de pronto, ¡oh!, finalmente ha llegado su amado en una catramina para construir una vida con ella.

12 - Persuasión (1995). La escena en la cual Federico Wenworth escribe una declaración de amor para Ana Elliot en sus mismas narices, y luego le da la carta, y después ella la lee... Yo creo que mi propia ansiedad me habría dado un ataque cardíaco en ese momento.

13-En busca de la felicidad (2006). Cuando a Will Smith le anuncian que al día siguiente podrá comenzar a trabajar como corredor de bolsa. Un tipo ejemplar. Encima, es una historia real.

Bueno, de momento ésto es todo. Si se me ocurren más escenas, las pondré. Los que lean, pueden colaborar con escenas particularmente significativas para ustedes.

domingo, 20 de febrero de 2011

Persuasión (1995 y 2007)

Persuasión. Es una obra literaria de la inglesa dieciochesca-decimonónica Jane Austen, la "gran Jane Austen". Autora de un pequeño número de novelas - según tengo entendido, dificultosamente vendidas en sus primeros momentos-, Austen escribía desde que era adolescente, sin saber que, muchísimos años más tarde, sus aventuras serían idolatradas alrededor del mundo por fans de todas las nacionalidades. Y que incluso serían llevadas al cine en innumerables versiones a lo largo de la historia de la cinematografía. Aún así, logró disfrutar en vida de algo de fama.

Parece que la preferida del público es "Orgullo y Prejuicio" (Pride and Prejudice, o First Impressions, como fue inicialmente llamada), pero también existen otros títulos de su autoría como "Mansfield Park", "Sentido y sensibilidad" (Sense and sensibility), "Emma", "La abadía de Northanger", e incluso una novela inacabada.

Poco se sabe de la vida de ésta escritora, que falleció a sus cuarenta y tantos, presumiblemente de la Enfermedad de Addison. Su hermana Casandra, su más fiel amiga, ha destruído la evidencia en cartas que podrían delatar detalles inconvenientes sobre Jane. Se ha filmado una película sobre una posible historia de amor entre la escritora que nos compete y un joven, muy bella a mi parecer ("Becoming Jane", o "La Joven Jane Austen") protagonizada por los mismísimos Anne Hathaway y James McAvoy.

Ahora, el caso del post era hablar de mi historia preferida de Jane Austen, bastante menos "puesta sobre los focos" que las anteriores: Persuasión.

La historia trata de Ana Elliot, hija de un Sir, lo cual indica que es una dama de cuna noble, excelente educación y una posición económica muy buena. No obstante, su verdadera economía dista de ser holgada, puesto que su padre, Sir Walter Elliot, y su presumida hermana Elizabeth, gastan más de lo que deberían y pronto se ven en la obligación de alquilar su residencia, Kellinch Hall, a un almirante y su esposa.

Las situaciones de la trama se desatan porque la esposa del almirante es hermana de un antiguo enamorado de Ana.
A sus 19 años, su mejor amiga, Lady Russel, había persuadido a Ana de no contraer matrimonio con dicho enamorado, un joven capitan de la Marina, sin apellido, sin dinero y con un futuro incierto. A pesar del gran amor que ambos se profesaban, Ana rompe el compromiso, rompiendo también el corazón a ambos.

Ana es ahora una mujer de 27 años, comprensiva, bondadosa, a continua disposición de su familia, pero melancólica y solitaria. Debemos recordar que en la época (primeras décadas del siglo XIX), esa edad dictaba que una mujer seguramente se quedaría para vestir santos.

Cuando la situación del alquiler de Kellinch Hall vuelve a unir los destinos de Ana Elliot y el capitán Federico Wenworth, veremos si la vida decide darles una segunda oportunidad.
No cuento más sobre la trama. Me gustan las segundas oportunidades y las vueltas de tuerca.

Hoy día existen varias versiones, pero son dos las más actuales. La de 1995 cuenta con excelentes actuaciones de Fiona Shaw y de un joven y gallardo Ciarán Hinds, muy distinto del señor Rochester que conocemos en otra película. Ésta versión muestra, a mi parecer, a una Ana Elliot más humana, menos martirizada, y las visiones personales de su historia no son el centro del sistema solar. Por otro lado existe un desarrollo mayor de la impresión que causa en el capitán Wenworth, y de las tribulaciones de éste respecto de Ana.
María Elliot, hermana de Ana, es igual de insoportable en ambas versiones.
Visualmente, la versión noventosa muestra una mayor fidelidad a la hora de ubicarnos en la época; vamos, que a principios del siglo XIX las casas no eran tan limpias, las telas no eran tan inmaculadas, las pieles no eran tan tersas y aterciopeladas como los maquillajes actuales nos quieren hacer creer. Los arreglos dentales no existían. El final me desconcertó bastante; la resolución de Mr Elliot me parece bastante sosa y la idea del carvanal me hizo mucha más referencia a la ridiculez de "Vanity Fair" que a la algarabía del amor.

La versión del 2007, en cambio, se contrapone en realismo; vemos escenarios más limpios (menos fieles, a mi parecer), caracteres más exquisitos en su presentación, muy predispuestos en gallardía y caballerosidad. Una escena en particular detesto, y es cuando Ana resbala de un tronco húmedo; me resultó totalmente innecesaria y exagerada. Tampoco me imagino a Ana Elliot una maratonista (quienes vean el final comprenderán lo que digo). En fin, todo sea por "alcanzar" el amor. Ésta Ana es mucho más sufrida, conversa más consigo misma, y se pregunta muchísimas más cosas, cobrando por tanto mayor protagonismo en la trama.

En fin, parecerá que he dado sin cuartel a las versiones cinematográficas de mi novela favorita de Jane Austen, pero en resumen, a su modo, ambas son recomendabilísimas, ambas me generan sentimientos, y ambas serán motivo de disfrute para los o las amantes incondicionales de Jane Austen.

sábado, 19 de febrero de 2011

Kung Fu Panda (2008)

Sinceramente, la peli me sorprendió muchísimo. Para empezar, no solía ser muy fanática de las películas animadas de "la nueva era". Partidaria de las viejas películas de disney noventosas, tales como La espada en la Piedra, o La Bella y la Bestia (en lo personal, mis predilectas), rechazaba éste nuevo género de animación y comicidad siete veces por segundo, con nuevos patrones familiares y de personajes.

Recién ahora estoy descubriendo qué prejuiciosa era al ejercer un veredicto tan sólo guiándome por un avance de cine o una mínima propaganda que pasaran por el televisor.

Kung Fu Panda trata de una sociedad (china) que se halla en peligro puesto que un sabio maestro tortuga del Kung Fu, ha vaticinado que el criminal más peligroso del país escapará de su prisión y hará estragos.
Como era de esperarse, a pesar de la prisión de máxima seguridad a la cual estaba confinado, éste monstruo escapa y se dirige al centro de la ciudad.

A partir de ese momento, se hace crucial designar un Guerrero Dragón, con conocimientos ultra mega magníficos de artes marciales, el mejor de mejores, y el único con derechos a acceder a un rollo mágico que le dará la clave para vencer.

El problema comienza cuando, en la ceremonia pública de selección, un panda gordo y cocinero, llamado Po, cae "accidentalmente" en el sitio y el sabio maestro tortuga que debe designar al nuevo Guerrero Dragón, decide que es él.

Nadie cree en Po, ni siquiera él mismo. Ser un maestro del Kung Fu era su más entrañable sueño, pero al mismo tiempo el más desquiciado. Su padre quiere que continúe con el restaurante familiar de fideos. Los compañeros que han sido entrenados eran mucho más propicios para el puesto, y una tigresa de mucho carácter está convencida de que ella estaba a punto de ser elegida como Guerrera Dragón.

El elenco de voces anglo es espectacular: Jack Black, Angelina Jolie, Dustin Hoffman, Ian McShane, Jackie Chan, Lucy Liu...

No les cuento más. Con planteos como creer en uno mismo, saber que las cosas no suceden por casualidad, sino que los accidentes no existen, considerar que cada uno es un individuo único y especial, y muchas, pero muchas escenas "de risas", ésta película se hizo un espacio dentro de mi lista de recomendadas.

Positano



Positano es un pueblito situado en el centro de la Costa Amalfitana, a orillas del Mar Tirreno, en Italia.


Se halla situado sobre la ladera de una empinada montaña, y sus callejuelas son intrincadas y permiten en sendos lugares, panorámicas de la ciudad.

Abundan las placitas, a las que se accede subiendo escalones de piedra, y las terrazas dan posibilidad a los cafés, petit restaurants, y demás opciones de disfrute.

Actualmente es un sitio sofisticado, cuna y vivienda de estrellas populares, y la ciudad está repleta de elegantes boutiques.


Allí los automóviles tienen realmente poco uso. Seguramente abundan mucho más las motocicletas, las vespas o simplemente el paso del peatón. Las calles céntricas son, de hecho, exclusivamente peatonales.

En general, se sabe que el alojamiento en la Costa Amalfitana es bastante caro y, por desgracia, Positano, incluso sobresale un poco más. :(

La época más recomendable para ir es sin duda la primavera, siendo importante evitar el mes de agosto, pues seguramente sería bastante engorroso asistir con una afluencia de turistas tan importante.

El clima es suave todo el año y la implantación del sitio permite tener muchas horas de sol a lo largo del año.

Pero más allá de eso, todo ésto que sé de éste lugar, salió de internet, de películas como "Bajo el sol de Toscana" o "Sólo tú" (^^), de historias narradas por un pariente que conoció el lugar, y de mi imaginación.
Espero algún día, poder decir que todo ésto que estoy escribiendo, lo viví en carne propia.

:)

viernes, 18 de febrero de 2011

Los sentidos

La vida tiene distintos sentidos según quien la viva.
Para algunas personas puede ser su objetivo primordial el perseguir un sueño, una cacería de metas a alcanzar y una constante renovación de dichas metas.
Para otras puede ser una acumulación de experiencias, cuanto más curiosas y disparatadas, mejor. Una suma de días alegres vividos con seres a quienes se estima, de noches divertidas y despreocupadas de la responsabilidad.
Otra gente puede buscar placer en los beneficios materiales; un auto lujoso (o unos cuantos), una casa espaciosa y cómoda en un barrio donde ninguna casa de clase baja opaque la visión general de un pasar económico prometedor.
Otros pueden considerar, en cambio, que buscar comodidades materiales es frívolo, y que el sentido de la vida es vivir buscando el amor romántico.

Pero tal vez, el sentido de la vida en general sea perseguir, y luego vivir, todo aquello que nos causa un bienestar y produce en nosotros mismos paz interior. La felicidad no es un estadio constante de alegría ininterrumpida. Prueba de ello son las lágrimas que pueden derramarse por un motivo que no precisamente sea triste. La conmoción en ocasiones va de la mano de la felicidad.

De modo que el alcanzar una meta difícil de llegar, que implicó un completo camino de sacrificio y autodescubrimiento, nos reporta una satisfacción personal que aumenta nuestro autoestima y nos da felicidad.

Las experiencias se suceden invariablemente y en muchas ocasiones escapan a nuestro control. Sucesos que no dependen de nuestros actos, nos involucran en diversas situaciones. Muchas experiencias son malas, pero de ellas se aprende. Muchas de ellas son preciosas, y cuesta desprenderse de la idea de que en el futuro no serán más que memorias que se escurrirán con facilidad de nuestros dedos.

Las facilidades materiales generan un confort momentáneo, pero debiendo tener el cuidado de no caer en la tentación del consumismo, que busca inventar en el hombre necesidades que nunca precisaría de sentirse seguro de sí mismo. El dinero sí compra la felicidad, pero una felicidad particular y tan efímera como un parpadeo. El brillo de un auto o el deslumbramiento por una casa duran realmente poco.

El amor es una experiencia de doble filo de la cual nadie saldrá indemne en su vida; ya sea amando, o siendo amado, alcanza a todos los hombres por igual. Puede durar para siempre; puede acabar bien o puede finalizar de forma brusca y dolorosa, pero lo que es cierto, es que siempre deja una huella en nosotros. Y que aquel amor que acaba, no es el verdadero. Querramos reconocerlo o no, el afecto nos permite vivir las horas viendo mayores colores que aquellos que no lo sienten. No obstante, pretender que el amor sea el leit motiv de nuestro existir es una dependencia enfermiza de la seguridad y el bienestar que brindan el amor, siendo que el amor debería permitirnos descubrirnos a nosotros mismos en una posición de paz interior. Y reconocernos como libres.

Añadiría que el sentido de la vida no solo es buscar y vivir todo lo anterior a medida que se consiga y se presente. Considero que el mayor sentido de la vida, es hacer mella en las existencias de otras personas. ¿Qué clase de existencia sería aquella que no influye en otros? Más bien sería la existencia de una suerte de fantasma, de sombra de persona, que cruzó su camino con el de otros tan levemente como el susurro de las hojas con un viento inexistente. Alguien que jamás logró hacer feliz a otro, o colaborar con otro, o al menos arrancar una sonrisa que disipe la tristeza de un día gris. Dar podría ser una experiencia igualmente gratificante tanto para el que recibe como para el que da. No siempre se recibe en la misma magnitud, pero la necesidad de dar y brindar no debe ser interesada: debe nacer por sí sola, sin buscar retribución alguna.

Dicen que la vida es muy simple: recibimos lo que hemos dado.